Imposible que nunca te haya sucedido esto con un conejo.


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Claramente sabemos que los conejos no saben leer, pero ¿Quién dijo que los conejos no sabían abrir correspondencia? En este caso el amigo se tomó su paciencia y el trabajo y lo logró, le dejó el sobre abierto al dueño para que se la leyera.